La estimulación eléctrica hacia la reparación medular motora y sensitiva

Por vez primera se ha probado en 3 parapléjicos que la estimulación eléctrica directa en la medula espinal con neurorrehabilitación puede restaurar la función motora y sensitiva, lo que les deja pasear. Mas, además de esto, estos pacientes lograron supervisar sus miembros inferiores asimismo cuando se interrumpió la estimulación medular.

La enorme novedad, conforme Antonio Oliviero, neurológo encargado del Conjunto de Neuroestimulación en el Centro de salud Nacional de Parapléjicos de Toledo y cooperador del Centro de salud Los Madroños, en Brunete, la capital de España, es que no solo estimulan la parte motora sino logran alentar asimismo la parte propioceptiva, lo que quiere decir que “desde los miembros inferiores se manda información al cerebro sobre la situación de las articulaciones, sobre la contracción de los músculos, o sea, sobre todas y cada una de las estructuras precisas para poder aprovechar la deambulación.

Este es el primer avance tecnológico: no solo reemplazan el control motor, sino más bien asimismo parte del control sensitivo, entendido como control propioceptivo.

El segundo avance es que este abordaje no solo marcha como neuroprótesis -elemento que reemplaza lo que se ha perdido-, sino actúa como un factor que ayuda al reajuste, la rehabilitación.

Estos pacientes podrían prosperar tanto que la estrategia se podría usar como substitución de lo que has perdido y como tratamiento a fin de que la restauración sea mejor. Por esta razón, apunta Oliviero, “especulan y abren la posibilidad a la implantación de los electrodos en fase más precoz, cuando la lesión medular es más reciente”.

En verdad, la start-up GTX medical, cofundada por Courtine y Jocelyne Bloch, neurocirujana del Centro de salud Universitario de Lausana, asimismo autora del estudio, desarrollará neurotecnología que sirva de rehabilitación en centros de salud de todo el mundo; de esta manera va a ser posible aplicarla al poco tiempo de padecer una lesión.

Nuestro objetivo es desarrollar un tratamiento de simple acceso, afirma Courtine.

En el protocolo que han usado, explica Eduardo Rocon, estudioso científico del CSIC, “implantan unos electrodos particularmente diseñados para esta clase de estimulación en medula humana, y destacan la relevancia del tiempo de la estimulación; debe ser muy preciso para poder conducir la neuroplasticidad de forma concreta”.

Rocon -que al lado de otros científicos del CSIC asimismo estudia en de qué forma fomentar la neuroplasticidad desde una perspectiva robótica- recuerda que estos trabajos inician de una vieja premisa, por la que aplicar estimulación eléctrica de forma directa en la medula espinal conseguiría que los axones dañados se reconectaran y recuperaran el control de sus miembros inferiores. Uno de los vanguardistas es Reggie Edgerton, maestro de la Universidad de California en la ciudad de Los Ángeles, con quien Courtine se formó.

 

Edgerton inventó una mezcla de estimulación eléctrica, rehabilitación robótica y terapia farmacológica que permitia con determinado éxito en modelos roedores de lesión medular, mas la estimulación no terminaba de contestarse en humanos. Courtine, con este estudio, detalla una explicación, como resalta Juan Lerma, maestro de Investigación​ en el Instituto de Neurociencias de Alicante.

Han visto que el fenómeno de colisión entre actividad eferente y aferente impedía el éxito de este género de rehabilitación; mas al eludir o bien disminuir al mínimo esa interferencia, logran que funcione la estimulación de la medula espinal conjuntada con la rehabilitación y la información propioceptiva que produce. De esta forma, explotan las capacidades plásticas remanentes de la medula espinal tras una lesión y aquellos circuitos perjudicados se fortalecen y recuperan funciones perdidas.

Un sueño neurocientífico

Para Lerma, desde el enfoque neurocientífico, este descubrimiento no solo abunda en la conocida plasticidad del sistema inquieto, sino permite abrir la puerta cara el aprendizaje de nuevas fórmulas para poder aprovechar esa plasticidad como una vía terapéutica. “En mi opinión, este trabajo es una prueba de término que va alén de la lesión medular, y que valida otros intentos por restaurar o bien arreglar funciones perdidas o bien perturbadas en el cerebro, incluyendo las enfermedades mentales. Es el enorme sueño de la neurociencia, que conociendo las propiedades plásticas, se puedan usar en beneficio terapéutico”.

Lo que todavía se ignora, y se prosigue estudiando, es cuánto tiempo o bien periodos de tiempos, o bien aun para toda la vida, de neuroestimulación serían precisos para sostener el control motor y propioceptivo. Oliviero apunta que “seguramente va a ser un periodo específico, mas todavía no se ha avanzado tanto para saber si va a ser el suficiente para sostener la deambulación en el tiempo.

De todas y cada una maneras, lo más notable es que, por vez primera, se prueba que esta estrategia no solo se encarga de la parte ortopédica, algo que reemplaza, sino más bien asimismo de la que favorece la restauración interna y funcional del paciente.

Asimismo hace hincapié en la rehabilitación, “absolutamente precisa tras la neuroestimulación”, para conseguir los propósitos marcados. Si bien la intensidad de la rehabilitación no está todavía descrita, desde entonces, sin ella la terapia de neuroestimulación no sería capaz de conseguir estos resultados. Es, en suma, un tratamiento multimodal”.

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